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Queer New York 4: The Temple of Oscar Wilde

En 1895 Oscar Wilde fue condenado a dos años de trabajos forzados por cargos de sodomía e indecencia.
Crédito: Vogue.

Me invadió cierta tristeza mientras se acercaba el día del retorno a mi país. En el mes y medio que estuve en Nueva York conocí a muchos que me demostraron las distintas maneras de ser LGBTTIQ. Distintos pero unidos por ese sentimiento de vulnerabilidad que, ante un mundo que pareciera cada vez más reaccionario, se siente más necesario que nunca.

Sé que a lo largo de estas cuatro crónicas he intentado dar un panorama sobre mis vivencias en una de las urbes más emblemáticas de nuestros tiempos, pero siento que siempre me quedaré corto al intentar resumir la experiencia tan amplia y variable.

La mujer disfrazada de Jessica Jones que conocí en el New York Comic-Con y que trabaja dando cursos de sensibilidad LGBTTIQ a la policía, el joven dramaturgo gay con quien hablé de Proust y Mishima, o une librere no-binarie de la tercera edad que me hizo saber de un proyecto de la biblioteca para preservar historias personales de gente trans.

Gente maravillosa y que, tristemente, es muy probable que nunca volveré a ver.

Ubicada en el cruce de la Calle 13 con la 7ma. Avenida en esta iglesia fue donde nació PFLAG.
Crédito: Posen Architects.

En el último día que fui al LGBT Center, entré en The Church of The Village. Es una iglesia metodista que queda en la misma calle y que históricamente ha sido aliada al activismo LGBTTI. Pero no fui a ver a rezarle a Cristo, fui a ver a Oscar Wilde.

The Temple of Oscar Wilde es una exhibición artística ideada por David McDermott y Peter McCough que, de septiembre a diciembre de este año se ha instalado en el sótano de The Church of The Village y próximamente ira de gira por Europa, comenzando por Londres.

Una hermosa estatua blanca de Wilde, parado en una columna inscrita con “C.33” (su número en prisión) a modo de altar, es la pieza central de esta instalación. A ambos lados de las naves, ilustraciones en las paredes que relatan su arresto, juicio y encarcelamiento a modo de via crucis elevan su condición a una de mártir.

Los artistas, conocidos colectivamente como McDermott & McCough son una excéntrica pareja gay que por años vivieron al propio estilo victoriano e idearon este proyecto hace casi 30 años al ver como la crisis del Sida arrasaba la comunidad, un santuario para quienes tradicionalmente han sufrido en silencio a lo largo de la historia.

Por años David McDermott y Peter McCough vivió sin electricidad ni otras comodidades modernas
Crédito: The Temple of Oscar Wilde

Y es que el templo no sólo conmemora a Wilde. Retratos de Harvey Milk, Marsha P. Johnson, Alan Turing, y Brandon Teena, entre otras personas, adornan una sección. Un recordatorio cómo, a pesar de ser individuos con amplias diferencias, terminamos siendo unidos por los estigmas que la sociedad nos ha hecho padecer.

Para recordar a la incontable cantidad de personas muertas por su orientación o identidad de género, también se presenta un libro donde los visitantes son invitados en firmar el nombre de un conocido o ser querido quien ha sido agredido por su condición de ser LGBTTIQ.

En mi caso, agregué el nombre de un caso que nunca olvidaré. Ángelo Prado, un joven de 18 años en la ciudad donde crecí que en 2012 fue cubierto de gasolina y quemado vivo por ser homosexual. Ángelo sobrevivió sus heridas, pero su caso vino en un momento donde todavía buscaba como definirme y expresarme. Me aterró derecho al closet.

Pero Oscar Wilde, Marsha P. Johnson, y todas la gente maravillosa que he conocido a lo largo de mi viaje y durante mi vida me recuerdan que no importa lo solo o atemorizado que me sienta, hay infinidad de personas a lo largo de la historia y alrededor del mundo con la que comparto algo y que se han sentido como yo.

Hasta Luego

Una foto de despedida (Soy escritor, no fotógrafo)
Crédito: Diverso Magazine

Mi última noche en Nueva York la pasé como invitado de un primo de mi mamá. Es un doctor y vive en la ciudad. Casualmente es gay, y vive desde hace unos años con su pareja, un alemán quien trabaja en el campo de la investigación médica con un gran intelecto y una cultura que francamente encuentro envidiable.

Salimos a cenar una paella y hablamos de todo un poco, principalmente él preguntaba sobre los familiares de vuelta en Venezuela que tenía muchos años sin ver y que recordaba con mucho cariño. Su orientación es una especie de secreto abierto en mi familia materna, todos saben pero nadie comenta de “su amigo”.

Él mismo me presentó su pareja como “su amigo” cuando lo conocí en una visita pasada.

Esta situación no deja de hacerme preguntar sobre diferencias generacionales y la manera en que llevado expresar mi propia identidad a las demás personas. ¿Seré yo así con mi pareja? En los últimos dos años me he vuelto mucho más abierto, como este espacio lo demuestra, pero sigue habiendo muros entre yo y muchas personas cercanas a mí.

De cual manera, parto de Nueva York, de esa ciudad que siempre ha significado una especie de fantasía para mí, no con tristeza sino con una especie de extraño y medio idiota optimismo sobre el porvenir.

No sé la clase de persona que seré de aquí a cinco o cincuenta años, pero puedo decir que poco a poco me voy descubriendo quien realmente soy y que quiero de la vida.

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