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Molesto

El Patriarcado: común do-minador de los cuerpos / Segunda Entrega

Líneas Herejes

Imagen con fines ilustrativos.

Continuación de la Primera Entrega

La definición sobre discriminación hacia las diversidades que más me han aportado ha sido aquella que diferencia entre los conceptos de sujeto y no sujeto, es decir, resulta increíble que  la defensa por los derechos humanos en la temática de diversidad sexual aún hoy esté atravesada por el significado de “persona” de “humanidad”, es decir pasa por la definición, aceptación de ser humano. ¿Cómo vamos a luchar por los derechos humanos, cuando no somos ni siquiera considerados(as) como tal? (Butler, 2006 citada en Salgado 2005) señala:

 “Si estamos luchando por derechos que están sujetos, o deberían estar sujetos a mi persona, asumimos que la idea de persona ya está constituida. Pero si luchamos no solo para ser concebidos como personas, sino para crear una transformación social del significado mismo de persona, entonces la afirmación de los derechos se convierte en una manera de intervenir en el proceso político y social por el cual se articula lo humano”.

De igual forma las mujeres hemos tenido que dar la lucha por ser consideradas como personas sujetas de derechos y aunque se ha logrado acceder a ciertos derechos políticos, aún seguimos en la lucha, por ejemplo seguimos reivindicando que se nos considere sujetas empoderadas con capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos, la lucha por los derechos sexuales-reproductivos parece apenas estar iniciando en muchos países.

El hecho de que no seamos consideradas capaces de decidir sobre nosotras mismas nos coloca en un cuestionamiento constante como sujetas, como sujetas de derecho. Por otra parte seguimos en la lucha que pareciera eterna por ser sujetas de una vida libre de violencia y  discriminación.

Sobre lo anterior también aporta el artículo: Conceptos clave sobre homosexualidad y lesbianismo, aunque tiene un acercamiento distinto, señala otro aspecto del  patriarcado que ha impactado en la lucha contra la violencia (contra mujeres y personas LGBTTIQ) y es que ambas temáticas son tratadas como asuntos en el marco del espacio privado, dentro de lo privado: Según Platero y Fernández (s,f)

“Mientras la homosexualidad masculina suele estar prohibida en leyes nacionales en muchos países, la sexualidad de las mujeres no necesita una regulación legal, porque ya está controlada y reprimida por la violencia de la esfera privada”.

Con lo anterior finalmente se afirma la confinación al espacio “no público” de lo relacionado con ambas manifestaciones de violencia.

Anormalidad y Patologización

Imagen con fines ilustrativos

La anormalidad y la patologización, o la definición de “personas anormales” nos ha perseguido por siglos a las mujeres, sobre la centralización del útero, como órgano responsable de la “debilidad intelectual y moral” se encuentran referencias desde varios autores y teorías.

Por ejemplo en la investigación sobre construcción de la locura femenina, Flores comparte un extracto de un artículo publicado en los años 1904 y 1905:

“Después de la aparición de la menstruación; el útero se transforma en un foco de excitabilidad de intensa concentración que atrae hacía sí todas las manifestaciones de la vida” (Martínez, 1905, citado por Flores 2007).

Esa debilidad intelectual y moral atribuida a las mujeres se sustentaba desde la medicina explícitamente a partir de los órganos genitales y la función reproductiva de las mujeres, fue a partir de la diferenciación y la atribución de  malignidad de los órganos femeninos donde nace la fundamentación médica y siquiátrica, ya se venía señalando con anterioridad los defectos, mal formaciones, o lo incompleto de los órganos femeninos.

Sin importar la clase, la proveniencia,  u otra diferenciación, la mujer fue definida como  instintiva, otorgándole así la característica innata de irracionalidad. A partir de esta “naturalización de irracionalidad” se patologizan y se dictaminan enfermedades de carácter femenino” (Flores 2007) 

De manera bastante similar ha ocurrido y ocurre con la etiqueta intencional de “anormalidad” que ha acompañado a las personas LGBTTIQ, y que el patriarcado con su heteronormatividad  ha moldeado, enfatizando los vínculos entre  sexualidades diversas y las condiciones de anormal, antinatural, hasta se ha patologizado llegando al punto de definirlo como enfermedad que necesita cura y que se puede prevenir.

Todavía hoy algunos países que insisten en los tratamientos curativos. La patologización de la homosexualidad se ha tratado de legitimar también desde la genitalidad, desde la composición de cromosomas, desde las diferenciaciones biológicas, desde las características físicas,  desde los supuestos símbolos de feminidad y masculinidad y con mucha crudeza se ha utilizado la masculinidad hegemónica como su modelo/patrón a seguir, frente al que se compara y se valora minuciosamente.

Para cerrar este punto, encuentro complementario el siguiente extracto del libro de Miquel Missé: Transexualides. Otras Miradas Posibles. Missé se refiere también  al patriarcado y la posición de superioridad de los hombres sobre las mujeres como lo que  obliga a cada quien a cumplir con ciertas características desde la masculinidad tradicional. Y hace alusión a la transexualidad desde su autodefinición como intersex. Según (Missé 2013):

“Desde mi punto de vista, la patologización de las transexualidades es solo una pieza mucho más importante, de una maquinaria que ha sido definida como sistema heteropatriarcal. Este sistema se basa en la división binómica de las personas en dos únicos sexos…”

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